La Práctica Basada en la Evidencia en el profesional sanitario del siglo XXI

En la práctica clínica diaria, no todos los pacientes reciben los cuidados más óptimos en cada momento, en parte a causa de lo que se conoce como “variaciones sistemáticas injustificadas de la práctica clínica”. Una razón es que los profesionales sanitarios no siempre son capaces de interpretar las evidencias de las publicaciones científicas, y por tanto, estas no se trasladan a la práctica clínica.

En el proyecto “Atlas de Variaciones de la Práctica Médica en el Sistema Nacional de Salud” evalúa la asistencia sanitaria recibida por más de 45 millones de españoles en 203 áreas sanitarias de las 17 Comunidades Autónomas para describir las variaciones injustificadas de la práctica médica. enlace 

La revisión por pares o peer-review de las revistas científicas donde se publican los artículos que leemos los profesionales sanitarios deberían ser capaces de cribar y descartar aquellos estudios sin utilidad para la práctica clínica. Pero lo cierto es que no es así. Se estima que solo el 6,85% de los artículos publicados son útiles para la práctica clínica (válidos, relevantes y aplicables) o el 7,3% de los artículos publicados en las 20 revistas de mayor factor de impacto.

Este 7,3% de articulos seleccionados entre las “mejores” revistas médicas son los que superan el doble filtro aplicado por las revistas secundarias, como ACP J Club, EBM, EBN, o EBMH. Esta cifra implica que el profesional sanitario tendría que leer 14 artículos para encontrar uno de alta calidad metodológica y clínicamente relevante. enlace

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EBM: Evidence Based Medicine o Práctica Basada en la Evidencia

Está claro que el profesional sanitario no puede confiar ciegamente en el prestigio de la revista, ni en la reputación del autor, ni del proceso del peer-review, ni que en el preciado trabajo de las revistas secundarias encontrará siempre la respuesta a todas las dudas clínicas que le surjan. El profesional sanitario necesita ser más autosuficiente, y esto implica conocer ciertas habilidades de la Práctica Basada en la Evidencia (PBE), como la lectura crítica de las publicaciones científicas.

El conocimiento y aplicación de la PBE por parte del profesional sanitario es factible, beneficiosa y eficiente. No disponemos de ensayos clínicos aleatorizados que evalúen los efectos de la PBE sobre los pacientes, pero sí estudios recientes y de nuestro ámbito geográfico que apuntan a que la PBE es capaz de reducir la mortalidad de los pacientes hospitalizados, reducir la estancia hospitalaria y también duplicar la relación pacientes/médico atendidos.

Los resultados del estudio publicado en octubre de 2015 y realizado en el Hospital Universitario Donostia sobre los efectos en el servicio de medicina interna de la PBE comparado con una práctica estándar describen una reducción de la mortalidad de los pacientes hospitalizados de 7.75% a 6.27%, una reducción de los días de hospitalización de 8.46 días a 6.01, a duplicar la relación pacientes/médico atendidos y todo esto sin aumentar la frecuencia de reingresos. enlace

Pero para que esta práctica sea factible primero es necesario que las instituciones y el profesional sanitario sea consciente de las variaciones sistemáticas no justificables de la práctica clínica y de sus consecuencias nocivas para los pacientes. Posteriormente será necesario adoptar los cambios y las medidas organizativas y personales efectivas para adquirir las habilidades de la PBE, y finalmente, ejercerla en la práctica clínica diaria.

Xavier Basurto -xbasurto@girtual.com-

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