Confiamos demasiado en las GPC y en nuestra capacidad de lectura crítica

Lectura crítica GPC

La Lectura Crítica es la capacidad para verificar la validez y la aplicabilidad de las evidencias publicadas con el fin de poder incorporarlas al cuidado de los pacientes. En palabras de Rafael Bravo “El propósito de la lectura crítica es descubrir si el método y los resultados de la investigación son suficientemente válidos para producir información útil”. Parece fácil, pero cada diseño científico tiene sus particulares que hay que conocer e identificar para poder evaluarlas.

Para una Práctica Basada en la Evidencia (PBE) es indispensable que el profesional sanitario sepa hacer esta lectura crítica, y por tanto, diferenciar los artículos, p.e Guías de Práctica Clínica (GPC), que son de confianza de los que no.

por qué Lectura Crítica? pero si es una GPC de la Sociedad … y publicada en … !!!

Tenemos muchos estudios que han evaluado  la calidad de las GPC publicadas y no son tranquilizadores. El estudio de Kung 2012 que nos describe la calidad en 130 GPC del National Guideline Clearinghouse según el cumplimiento de los criterios de calidad del Institute of Medicine (IOM 2011). Estas son las conclusiones:

  • Menos de la mitad de las GPC no cumplen ni la mitad de las recomendaciones del IOM
  • Menos de la mitad de las GPC no aportan información sobre conflictos de interés
  • Menos de un tercio de las GPC describen el proceso de selección de los autores de la guía
  • Solo una cuarta parte de las GPC incluyen autores profesionales de la información
  • Las sociedades científicas especializadas, las menos cumplidoras de las recomendaciones del IOM

En nuestro entorno, el estudio de Barajas 2010 y de Delgado 2009 demuestran entre solo un 50-77% de las GPC publicadas cumplen con los criterios de rigor metodológico más elementales.

Menos bioquímica y más Lectura Crítica !!

En Catalunya, el estudio de Argimón-Pallàs 2011, vemos en la tabla que solo una minoría de los sanitarios (en este caso eran residentes) sometidos a una formación sobre PBE superaron el cuestionario inicial, en el que la mayoría de preguntas están relacionadas con la Lectura Crítica. Esta limitación para la lectura crítica la estamos comprobado también entre nuestros alumnos. En una encuesta anónima a profesionales sanitarios, realizamos 10 preguntas sobre investigación relacionada con la evaluación de pruebas diagnósticas: suspendemos de largo en Lectura Crítica, con una media de 3’7/10. En el gráfico inferior tenemos la última pregunta de la encuesta, en la que observamos que hasta un 23% de los participantes desconocen que el instrumento AGREE está diseñado específicamente para evaluar GPC. 

fresno test estudi
pregunta 10 enquesta PD AGREE

 Y esto tiene solución?

Los conocimientos y habilidades de los sanitarios para la PBE, y en concreto para la Lectura Crítica, se ha demostrado que se pueden aprender, con una breve intervención educativa como observamos en el estudio de Argimón-Pallàs 2011, o en el experimento realizado en el hospital de Donostia (Emparanza 2015), en el que se demostró la eficacia (reducción de mortalidad) y eficiencia de aprender y ejercer la PBE en comparación a la práctica habitual.

Esta necesidad de integrar la PBE en nuestra rutina también es reclamada y apoyada por consensos, iniciativas internacionales y la legislación vigente. La conferencia anual Evidence Live en colaboración con el BMJ y el Centre for Evidence Based Medicine de la universidad de Oxford publicaron recientemente la iniciativa Evidence based medicine manifesto for better healthcare (Heneghan 2017). Este manifiesto destaca que a medida que la producción científica está aumentando a gran velocidad (infoxicación), la calidad o rigor de estas evidencias está disminuyendo. En este documento se proponen una serie de acciones para solucionar los problemas actuales con las evidencias científicas. Entre otras medidas, recomiendan el aprendizaje de la PBE para todos los profesionales sanitarios y especialmente para las próximas generaciones de líderes sanitarios.

La Declaración de Sicília es un consenso basado en la literatura científica y la experiencia de los delegados que asistieron a la Conference of Evidence-Based Health Care Teachers and Developers del 2005 (Dawes 2005). El consenso recomienda para una buena práctica clínica que todos los profesionales de la salud conozcan los principios de la PBE, los apliquen y tengan una actitud crítica sobre su práctica y sobre las evidencias científicas.

Y por si no fuera suficiente, en los programas formativos de las especialidades sanitarias en ciencias de la salud estatales publicados en el BOE, se requiere la adquisición de competencias para la PBE, tanto en los programas de especialidades médicas, p.ej Medicina Familiar y Comunitaria como de enfermería; p.ej. Enfermería Obstétrico-Ginecológica .

 

BIBLIOGRAFÍA

1.-Kung 2012. Kung J, Miller RR, Mackowiak PA. Failure of Clinical Practice Guidelines to Meet Institute of Medicine Standards: Two More Decades of Little, If Any, Progress. Arch Intern Med.2012;():1-6. doi:10.1001/2013.jamainternmed.56. enlace

2.-IOM 2011. National Research Council. Clinical Practice Guidelines We Can Trust . Washington, DC: The National Academies Press, 2011. enlace

3.-Barajas 2010. Barajas-Nava 2010. Barajas-Nava L. Quality assessment of clinical practice guidelines in perioperative care: a systematic appraisal. Qual Saf Health Care. 2010 Dec;19(6):e50. enlace

4-Delgado 2009. Delgado-Noguera M. Quality assessment of clinical practice guidelines for the prevention and treatment of childhood overweight and obesity. Eur J Pediatr. 2009 Jul;168(7):789-99. enlace

5.-Bramwell 2006. Bramwell R. Health professionals’ and service users’ interpretation of screening test results: experimental study. BMJ [Internet]. 2006 Aug 5;333(7562):284–0. enlace

6.-Argimon-Pallàs 2011. Argimon-Pallàs JM, Flores-Mateo G, Jiménez-Villa J, Pujol-Ribera E. Effectiveness of a short-course in improving knowledge and skills on evidence-based practice. BMC Fam Pract [Internet]. 2011 Dec 30;12(1):64. enlace

7.-Emparanza 2015. Emparanza JI, Cabello JB, Burls AJE. Does evidence-based practice improve patient outcomes? An analysis of a natural experiment in a Spanish hospital. J Eval Clin Pract [Internet]. 2015 Dec;21(6):1059–65. enlace

8.-Heneghan 2017. Heneghan C, Mahtani KR, Goldacre B, Godlee F, Macdonald H, Jarvies D. Evidence based medicine manifesto for better healthcare. BMJ [Internet]. 2017 Jun 20;2973:j2973. enlace

9.-Dawes 2005. Dawes M, Summerskill W, Glasziou P, Cartabellotta A, Martin J, Hopayian K, et al. Sicily statement on evidence-based practice. BMC Med Educ [Internet]. 2005 Jan 5 [cited 2013 Aug 8];5(1):1. enlace

 

Xavier Basurto     xbasurto@girtual.com    www.girtual.com

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